jueves, 8 de agosto de 2013

Desde aquí hasta cualquier frontera

A modo de tarde calurosa
te cuento que hoy no me he tropezado con la silla del pasillo,
que hablo conmigo misma
pues estoy sola en el sofá.
Puedo verme un poco reflejada
en la pantalla del ordenador,
y haciendo esas cosas que hago yo
busco tu cara en la red.

Que de pasar página dicen
como cuando lees un libro,
sobre ti,
he leído ya al menos una biblioteca
y sigo sin entender
tu tendencia
a hacer escalas en el aeropuerto de mis cuadernos.
Y eso de despedirte una y otra vez
como si de la guerra yo tratara
eso que hace que me quede con un pañuelo blanco en el bolsillo
mientras juego a ser alternativa
y vivir una vida sin ataduras (perdón, sin las tuyas).

Decirte
que dicen
que el verdadero sentimiento se refugia en el dejar huir,
pero yo
sigo sin comprender
la peligrosidad de mi refugio,
y ahora solo digo
fuera,
corre,
si la sonrisa que me liberará alberga en que corras
por favor corre
tan rápido que no pueda alcanzarte,
se que puedes hacerlo.