miércoles, 21 de noviembre de 2012
La polarización creciente.
Así de repente.
Os pregunto :¿ Creéis que en un conflicto la totalidad de la culpa es del otro?
Si la respuesta es si: ¿ Creéis en la perfección, en la exactitud?
Últimamente se observa, una tendencia a culpabilizar un bando en cuanto a conflictos se refiere, pero no es eso a lo que quiero darle vueltas hoy, y es que la tendencia a culpabilizar uno de dos, a su vez y por otro lado, nos incita ala victimización.
Cuando un lado es culpable el otro tiende a ser mucho más débil de lo que realmente es, y en ningún momento estoy defendiendo nuestro supuesto bando opresor(esto es un ejemplo totalmente ficticio), sino que como bien sabemos quitar culpas a un lado es cargárselas al otro.
Por supuesto, soy fiel creyente de la imposibilidad de una objetividad exacta, pero en este tipo de cuestiones la objetividad suele ser nula, y como digo desde un principio la tendencia a la polarización de conflictos se refleja cada vez más bajo una situación creciente.
No es de sorprender en absoluto, como seres humanos que somos, como dignos herederos de genes de supervivencia, sin embargo, ya que hemos heredado una maravillosa inteligencia superior también, me gustaría invitar a reflexionar sobre esta cuestión.
Ni todo es blanco y negro, pero sobre todo, no ayudemos a esconder la mano al que tira la piedra, para crear un monstruo mayor, que así además , perdemos nociones de realidad.
Finalmente, este es mi punto de vista, el cual pretendo expresar con la mayor tolerancia posible ante otro tipo de opiniones.
Muy buenas noches señoras y señores.
Érika.
domingo, 11 de noviembre de 2012
Escríbemelo
Te dije ayer que no volvería a decir algunas palabras
siempre se me ha dado bien omitir verdades
no soy de mentir sin necesidad de hacerlo
y sobre todo
me cuesta callar la verdad.
Pensé que podía seguir pensando,
hasta que un día decidí no pensar más,
y fue entonces cuando no pude parar de pensar más
y por mucho que cerraba los ojos tú no te callas,
y eso que no estabas delante.
Se me da bien no cerrar la boca
pero cuando hay mucha gente a veces no me apetece hablar,
es entonces
cuando hablo contigo
y no se trata de buscar respuesta
se trata de que me oigas.
Cuando aprendí que las sumas no son exactas
y que querer no es poder,
regalé mi suerte a los años
pero mi impaciencia
provoca llamadas
y las llamadas provocan gritos de socorro
seguidos de puertas que se abren y se cierran.
A veces y muchas veces,
el conocer son palabras reconocidas por pocos
y la honestidad se pierde bajo el miedo.
Me encuentro en proceso de aprender
que no debo imponer a los otros su propia verdad,
que por mucho que la tenga
no soy yo la que tiene que llevar
los sobres con sus mensajes.
Pero una cosa tengo que decir:
los años siguen allí
y mis más sinceros "encantada de nuevo"
no se agotan.
Y para ti,
también habrá un café.
siempre se me ha dado bien omitir verdades
no soy de mentir sin necesidad de hacerlo
y sobre todo
me cuesta callar la verdad.
Pensé que podía seguir pensando,
hasta que un día decidí no pensar más,
y fue entonces cuando no pude parar de pensar más
y por mucho que cerraba los ojos tú no te callas,
y eso que no estabas delante.
Se me da bien no cerrar la boca
pero cuando hay mucha gente a veces no me apetece hablar,
es entonces
cuando hablo contigo
y no se trata de buscar respuesta
se trata de que me oigas.
Cuando aprendí que las sumas no son exactas
y que querer no es poder,
regalé mi suerte a los años
pero mi impaciencia
provoca llamadas
y las llamadas provocan gritos de socorro
seguidos de puertas que se abren y se cierran.
A veces y muchas veces,
el conocer son palabras reconocidas por pocos
y la honestidad se pierde bajo el miedo.
Me encuentro en proceso de aprender
que no debo imponer a los otros su propia verdad,
que por mucho que la tenga
no soy yo la que tiene que llevar
los sobres con sus mensajes.
Pero una cosa tengo que decir:
los años siguen allí
y mis más sinceros "encantada de nuevo"
no se agotan.
Y para ti,
también habrá un café.
viernes, 2 de noviembre de 2012
Gracias a las letras
Qué sería de mi si no pudiera teclear,
sin un papel donde gritar
esas patadas que estampo en aquellas hojas que reciben más lagrimas quee un pañuelo de papel
Son esos momentos en los que la prisión está, en la ausencia de palabras
no poder volar
y aon las hojas las que elevan
unas ganas prisioneras de dificultades
que bajo la capa de la tinta se esconden
Las verdades no se prohíben en las palabras
que relatan necesidades que algún día serán o no satisfechas
Y buscando gritar y correr en la dirección deseada
las ideas escritas son verdades inciertas
pero siempre expuestas.
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