De eso que dicen cuando quieres llorar:
no merece la pena!
¿Qué sabrán que lo merece?
Sonreír por un puñado de caramelos
siempre fue mejor visto que llorar por dolor,
sobrestimar la sonrisa
a modo de guía
en este mundo de dobles sentidos.
De eso que dicen cuando repito todo una vez más:
no merece la pena!
¿Qué sabrán que lo merece?
El placer del dolor por lo más preciado
el placer de conocer que no se sabe que duele,
el dolor únicamente puede,
y es que las ganas de huir
son directamente proporcionales a la agonía del vacío.
Hablar de la moral,
del bien y del mal
cosas de los que hablan,
aquellos que no saben amar el dolor.