Dicen que escucho demasiadas tormentas,
quizá no sé lo que escucho,
solo oigo,
lo que nadie más quiere oir.
Quizá sea miedo,
temor al silencio.
Me gusta el ruido,
y es que al fin y al cabo,
¿qué es la nada?
No quiero saber que dice el silencio
dice demasiadas cosas,
no quiero ver unos labios cerrados,
y menos aún una mirada caída.
Cuando las voces callan,
más fuerte es el ruido.