No hay nada mejor y peor a su vez, que el mero hecho de tener que madrugar y pasar la noche divagando bajo esas miles de rayadas que asoman e nuestras mentes.
El dolor y a su vez el placer de la nostalgia, la calida sensacion de recuerdos que envuelven estas frias noches, y es que es innegable el paso de la brisa fría cuando de nostalgia se trata...es ahí donde está la maravilla de su ambvivalencia.... Aquello que nos daña y causa placer, y es que así es el ser humano, a veces el dolor es placentero...
Esta noche no tengo ganas de dormir, esta noche quiero pensar en mi pez de tres ojos, todos tenemos uno, todo tenemos algo nuestro, especial, que solo en nosotros puede provocar este sentimiento de doble filo.
Tú y yo pasaremos la noche juntos, mi pez, como tantas otras hemos pasado, en ti divagaré y en este mundo tan real como incierto pasaré el tiempo que decidas mi querido pez.
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