Querer hasta doler,
no es amar,
perder la cabeza,
no es salud.
Cuando el peso de los pies,
no permite dar un paso,
las paredes siempre son las mismas
con tono gris ennegracido.
Yo y mi afán por cambiar
no es amar,
perder la cabeza,
no es salud.
Cuando el peso de los pies,
no permite dar un paso,
las paredes siempre son las mismas
con tono gris ennegracido.
Yo y mi afán por cambiar
sustancias vacías,
mi afán por aclarar sustancias ennegrecidas.
Y miro hacia arriba y no veo nada,
y giro la mirada a aquel rincón vacío,
y no,
no se como llenarlo.
Y doy dos pasos,
hasta que tu sombra acentúa la oscuridad,
y no siento la luz en mis pasos,
se esconde debajo de tu figura.
Vete,
la puerta se cerró,
y no fui yo quien la lleno de cemento,
entre espada y pared me enseñaste que si no te cierro,
no podré tener mis nuevas paredes.
Vete,
la puerta se cerró,
y no fui yo quien la lleno de cemento,
entre espada y pared me enseñaste que si no te cierro,
no podré tener mis nuevas paredes.
No vuelvas.
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