domingo, 7 de octubre de 2012

Respirar no es tan sencillo como parece.

Cuéntame como te sientes:

Eso es lo que suelen decirnos en un intento desesperado de que parezca que a alguien le importa como nos sentimos o que es lo que queremos. Querer lo mejor para el otro no es atraparlo en una cárcel de decisiones propias, ¿qué fue del derecho a la libertad de pensamiento?.
Yo os lo diré: nunca existió, decidme cuando alguien que se preocupe por vosotros os haya dicho que os apoya y ayuda en nuestras decisiones? Eso es pura utopía y aquí o seguimos los pasosde aquellos que ya han tenido sus logros, o no seremos nadie.

Por supuesto que no descarto la libre autonomía, y capacidad de largarnos solos, pero cuando te enseñan y dan las dificultades resultas en bandeja, difícil esta la cosa. Pongamos en ejemplo muy simple, tenemos un perro, le enseñamos a comportarse en casa, a que si nos obedece no le faltara donde dormir, comida y cariño. Un día soltamos al perro al campo, ¿de verdad pretendemos que sepa buscarse la vida el sólo?
Se que no somos perros, pero tengo la maldita costumbre de poner ejemplo estúpidos para aclarar al personal. La cuestión es que esto consiste en criar individuos entre la espada y la pared, luego todos se llevan las manos a la cabeza cuando los jóvenes salen de fiesta bajo una estúpida desesperada necesidad de liberarse. Y claro, somos una generación que no le importa nada y lo solo queremos divertirnos, ¿acaso alguien se ha parado a pensar en la sensación de ahogo que produce el éxito obligatorio y predefinido?

No se que busco exactamente con mis palabras de hoy, solo se que la costumbre de que las palabras emitidas reboten en el viento, me lleva a la mínima esperanza de que lo leído en este blog, pueda llegar a alguien.

Y así es la vida, si quieres tomar propias decisiones, debes estar dispuesto a hundirte en la mierda tu solo.

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