Te dije ayer que no volvería a decir algunas palabras
siempre se me ha dado bien omitir verdades
no soy de mentir sin necesidad de hacerlo
y sobre todo
me cuesta callar la verdad.
Pensé que podía seguir pensando,
hasta que un día decidí no pensar más,
y fue entonces cuando no pude parar de pensar más
y por mucho que cerraba los ojos tú no te callas,
y eso que no estabas delante.
Se me da bien no cerrar la boca
pero cuando hay mucha gente a veces no me apetece hablar,
es entonces
cuando hablo contigo
y no se trata de buscar respuesta
se trata de que me oigas.
Cuando aprendí que las sumas no son exactas
y que querer no es poder,
regalé mi suerte a los años
pero mi impaciencia
provoca llamadas
y las llamadas provocan gritos de socorro
seguidos de puertas que se abren y se cierran.
A veces y muchas veces,
el conocer son palabras reconocidas por pocos
y la honestidad se pierde bajo el miedo.
Me encuentro en proceso de aprender
que no debo imponer a los otros su propia verdad,
que por mucho que la tenga
no soy yo la que tiene que llevar
los sobres con sus mensajes.
Pero una cosa tengo que decir:
los años siguen allí
y mis más sinceros "encantada de nuevo"
no se agotan.
Y para ti,
también habrá un café.
Me encanta, pez.
ResponderEliminar"aprendí que las sumas no son exactas
y que querer no es poder.."
Qué verdad,
cómo me gusta que escribas :)
Y a mi que me leas =)
ResponderEliminar