De esto que no tengo razón,
que tengo demasiado miedo,
y que no hacía falta salir con tanto abrigo,
pues el frío
no es tan fuerte como recordaba.
Así fue como olvidé lo que era la brisa
pues me negué a salir cuando podía haber viento,
así fue como olvidé lo que era una sonrisa
de color agridulce
De esto que no tengo razón
y miré tanto la calle al cruzar
que dejaron de pasar coches.
Así fue como el miedo se convirtió en olvido,
y el olvido abrió puertas a la casualidad
y así,
es como se comienzan los nuevos caminos.
De esto que odio equivocarme
y que como suelen decir,
de los errores se aprende,
de esto que aquí estoy
y no me muevo
que yo también,
quiero.
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